UNA DE I+D

Removiendo papeles me he encontrado con un escrito perdido del 2006. Os lo traigo con intención de empezar el 2020 con una sonrisa.  FELIZ 2020.

En mis tiempos, los cursos de Preaprendizaje eran comunes para todos. Cuando pasábamos a Oficialía, nos dividían según el tipo de “vocación”, los delineantes que luego irían a magisterio, los mecánicos y  electricistas a maestría industrial.
El hecho que voy a contar ocurría en 2.º de Preaprendizaje. Algunos ya despuntaban en lo que iba a ser su carrera futura. En esa temprana edad se notaba los que iban a orientar su futuro a I+D, es decir, a Investigación + Desastre. Continuar leyendo «UNA DE I+D»

El cuadro y el corazón “derretío”


Dice mi amigo Pepe Aranda que la eternidad es parecida a dos mujeres despidiéndose. Con Lola Prado yo también soy mujer. Es una persona que detiene el tiempo y te regala el contenido.

Mi cara física cambia y también remueve las raíces del alma. ¿Que exagero? Cuando nos veamos, te fijas en estos aspectos. Y todo por un cuadro: por este cuadro que puedes ver.

Está expuesto en lugar preferente de mi casa para ser admirado por las visitas y que puedan percibir una gran obra con una técnica pictórica innovadora y el aliento que todo artista deja en su trabajo.

«Admiradlo» ‑les digo‑ «de día, con luz y sin luz, miradlo luego de noche, encended una vela, dejad solo la luz del ordenador, cerrad los ojos y veréis distintos cuadros». Me ha regalado muchos cuadros en uno. Un cuadro multifocal por los distintos efectos que produce la luz sobre él. (Vuelve a mirar el cuadro, por favor).

Lola Prado Herrero, profesora titular universitaria de Madrid, me dice que no es mujer de dar rodeos al obstáculo, sino que lo mira de frente, lo fija y lo cita a pecho descubierto y lo traspasa con sonrisa, además. Creo en la existencia de los ángeles y ella es una buena razón.

Un cuadro es un artista y el arte se llama Lola. Fijaos en las líneas: cómo suben al cielo, a pesar de sus aparentes torcidos, aseguradas en su sólida base. Es precisamente la Safa, es la vida, concretamente la mía: una casa madre, un Cristo enorme, una elevada torre, una atenta campana y un reloj que marca la hora, a veces demasiado temprano, a veces demasiado tarde.

Pero también se ve la esencia, la huella, el duende andaluz. Cuando lo miro, sueño estar en un ascensor que sube y baja lentamente sin cesar, muy apacible en su caminar. Realmente viajaba en una nube de dulce algodón, adonde conduce la paz.

Si el tiempo es el don más importante que tenemos, si alguien te regala un trozo del suyo de manera desinteresada y plasma su saber y sus sentimientos encima del lienzo, ¿no se te derrite el corazón? ¿No es para ennubarse? Pues eso me ha pasado.

Yo, que tengo ya cadera perpetua (como diría Enrique Hinojosa), que mis circunferencias disminuyen por efecto de la mucha edad, la dejadez del pensamiento y los recortes obligatorios de los médicos, recupero con tu cuadro, Lola, el sonido de la música y el verso de la lectura y me haces creer que todavía no es tarde para nada, que no me quitaron el horizonte y que puedo comer una manzana con esperanza, sin jeringas y sin suspiros.

No hay dinero suficiente para pagar este cuadro creado para mí, ese tiempo transformado en amistad, el arte reconocido indiscutible y tantas otras cosas que me has dado, cuando mis vientos no son favorables; pero sí mi gratitud eterna. Esa eternidad de la despedida de dos mujeres.

Que las estrellas te guarden.

22, de mayo de 2013.

ehinojosa04@yahoo.es

«Dios aprieta pero no ahoga»

Al refrán que dice: “El hombre propone y Dios dispone”, hay que unir el de: “Dios aprieta, pero no ahoga”.

Paco Bordés, “chico del 57”, me envió ayer el programa del encuentro de cursos de profesionales que, en parte, estaba motivada por la celebración del 70 aniversario del internado Safa.

Continuar leyendo ««Dios aprieta pero no ahoga»»

¿Hay vida después de la jubilación?

Todos hemos escuchado, más de una vez, aquello de: «Se jubiló y, como no sabía nada más que trabajar, le entró una depresión». Es muy probable que más de uno, después de la jubilación, piense que ahora su único futuro es esperar una “muerte digna” y… eso, además de acojonar, deprime.

Continuar leyendo «¿Hay vida después de la jubilación?»

El ¡dichoso! flexo!

30-05-2010.
Han sido tantos los e-mail y las llamadas de teléfono, preguntando por el funcionamiento del dichoso flexo, que no me queda más remedio que explicarlo.
Desde muy pequeño estuve dándole el peñazo a mi padre para que me explicara cosas que desconocía. Mi padre, por necesidades del guión, se dedicaba en sus “ratos de ocio” a reparar y montar aparatos de radio para varias tiendas de Sabiote. Aún hoy me comentan, algunos paisanos, cómo siguen conservando aquellos aparatos de radio hoy reliquias del pasado.

Continuar leyendo «El ¡dichoso! flexo!»

Un flexo de ¿sonrisa irónica?

En aquel internado, cada curso tenía su responsable o inspector. Si no recuerdo mal, a mi promoción, durante los tres años que duró la oficialía, tuvo como inspector al hermano Serrano. Cuánta paciencia derrochó nuestro inspector con aquel curso de “comanches semisalvajes”.

Continuar leyendo «Un flexo de ¿sonrisa irónica?»

Presentación de Ginés de la Jara Torres Navarrete

El día 21 de agosto tuvo lugar el pregón de las fiestas de mi pueblo, Sabiote, a cargo de don Ginés de la Jara Torres Navarrete (padre de nuestro asociado Luis Juan Torres López, de la promoción de 1974).

Continuar leyendo «Presentación de Ginés de la Jara Torres Navarrete»

Pintura safista

En esta vida conocemos algunos temas solo de paso, bien porque no nos interesan o bien porque no le hemos dedicado el tiempo suficiente como para poder conocerlos con cierta profundidad.
Esto es lo que me ocurre a mí con la pintura: nunca me he puesto a pintar un cuadro y por lo tanto mis críticas o halagos hacia este arte tienen, para mí, escaso valor. Pero… tengo la suerte de que Lola, mi mujer, es una entusiasta de este arte. Me tiene la casa tan llena de sus cuadros, que empiezan a faltarnos paredes para poder seguir colgando sus obras.

Continuar leyendo «Pintura safista»

Mi Tío, una película con sorpresa

17-3-06.
José Jesús Aranda González.
Mis queridos contertulios. Os voy a hablar de una película. De esta película, cuando la he referido en mí círculo de amistades, me han perdonado el que no la encontraran tan graciosa como yo les había contado (suele ocurrir). Creo que puede entenderse mejor, si os cuento las circunstancias en que yo la vi.
Era en la época en la que yo acababa de terminar mis estudios en la Safa. Mi vida discurría en Madrid, con un bolsillo muy «pelao». Vivía en una mala pensión y buscándome las habichuelas como podía. Como podéis observar, no solo Tanguy, sino muchos de los salidos de la Safa hemos tenido situaciones parecidas.
Una tarde de domingo me encontraba con mi hermana y me invitó a ir al cine. Íbamos a losAlphaville. Eran unos cines pequeños, dedicados a poner películas de Arte y Ensayo, a los que acudían los amantes del séptimo arte. Yo iba a ver una película más. Me serviría para pasar la tarde del domingo, sin mayores pretensiones que la de echar la tarde fuera. Estaba en la sala del cine, sin saber lo que iba a ver: quizás la película en ese momento era lo que menos me importaba.
Empieza la película: está subtitulada -ya que es francesa-, porque la dan en versión original. Empiezan a salir los títulos de crédito y es cuando me entero de que la película que voy a ver se titula Mon oncle (Mi tío). La película me engancha desde el primer fotograma. Me gustan los escenarios en los que discurrían los acontecimientos, sobre todo el escenario en el que vivíaMister Hulot, para mí, un derroche de fantasía.
Me veía reflejado en el personaje de Mister Hulot. Él, como yo, buscaba trabajo. Él, como yo, venía de un pueblo para incorporarse a una ciudad moderna, llena de coches y de adelantos, que nos dejaban perplejos. No pasaron muchos fotogramas, cuando me dio un auténtico ataque de risa. No sabía muy bien si me reía de Mister Hulot o me reía de mí, viendo reflejada mi vida en la de Mister Hulot.
Creo que contagié de risa a la pequeña sala de cine. Mi hermana me daba codazos para que me contuviera. No podía: era superior a lo que yo podía controlar. Se me caían unos lagrimones que me impedían ver la pantalla. Tenía que hacer verdaderos esfuerzos para no caerme del asiento. Me adelantaba al argumento: Jacques Tati -que así se llama el director- leía mis pensamientos. La película nos presenta dos mundos antagónicos. Un mundo: el de la sencillez, el de la anarquía, el de la charla fácil, el del señor en pijama que con la gorra calada hasta las orejas saca a pasear al perro, dejándose llevar. El otro mundo, más ordenado, en donde existe una jerarquía: la del Sr. Presidente, la del Sr. Director, el jefe «pelota», la vecina cursi y el perrito con mantita a cuadros.
Entre estos dos mundos tiene que sobrevivir Mister Hulot. Mister Hulot es un hombre sencillo que no se adapta a los tiempos modernos; y en el trabajo que le consigue su cuñado es un autentico desastre. Mister Hulot, en los ratos libres, se dedica a llevar a su sobrino al colegio. El tío y el sobrino congenian. El tío intenta arreglar los desaguisados del sobrino, consiguiendo solamente empeorarlos.
Jacques Tati pretende con su película hacernos reflexionar sobre el mundo que estamos dejando y el que nos están fabricando. A pesar de los años que han pasado, es una película muy actual. Los hombres seguimos tropezando siempre en la misma piedra. Tati es capaz de sacarle partido a la posición del rabo de un perro: este suele estar para arriba, cuando está contento; o entre las patas, cuando está asustado… No os cuento más.
Solo comentaros que, hace dos años, me puse a buscar la película en internet y me llevé una sorpresa al saber que, en 1957, le habían dado un Oscar por la mejor película extranjera y que está considerada por los cinéfilos como una de las cien mejores películas del siglo pasado.
La tengo en DVD a vuestra disposición. El que quiera verla que se lo diga a José María. Él controlará y, en una semana, hará la lista de socios que quieran verla. Esa lista se incluirá con la película y, a medida que cada uno la reciba y la vea -y después de tacharse-, se la enviará por correo certificado al siguiente.
Puede ser una experiencia interesante.
Un saludo. Pp Aranda.