«Aunque todo se acabe» en Sevilla

Mientras languidecía la lozana y plácida tarde, en la capital del Betis, un compacto grupo de amigos y devotos de la cultura se arremolinaban en las puertas de la librería “Casa del Libro”, en la transitada calle Velázquez, para asistir -en su cuarta planta- a la presentación de la cuarta novela de un escritor ubetense y safista, afincado en la ciudad de la Alhambra, en donde trabaja como magistrado e imparte clases en su universidad tiempo ha.
Todo el mundo quería saludar y abrazar a Miguel Pasquau Liaño y verlo acunar a su cuarto retoño literario, el mejor salido de sus entrañas, según pudimos comprobar todos después.

La sala se llenó hasta la bandera, pues una treintena de personas tuvimos la suerte de asistir a la presentación de “Aunque todo se acabe” con tres espadas de lujo: María del Mar Ramírez Alvarado, José Manuel de Paúl Velasco y el propio autor. Quedamos enterados de que la responsable de este acto había sido María del Mar, que fue la que ejerció de presentadora de los otros dos contertulios, además de interviniente.
Los asistentes agradecimos de veras que no nos trajeran ningún político del tres al cuarto a enturbiar el acto de cultura que presenciamos pues, salvo honrosas excepciones, siempre acuden a dar su mitin particular, arrimando el ascua a su color político, a ese público cautivo que no tiene más remedio que aguantarlos. Lo digo por experiencia, pues he asistido a muchas presentaciones de libros… Se agradeció que en la presentación no se usasen pantallas ni medios audiovisuales modernos, solamente -al principio- escuchamos All Things Must Pass de George Harrison por su relación con la novela en cuestión.


Una vez presentados brevemente, tomó la palabra José Manuel de Paúl Velasco, compañero y amigo del autor en las lides judiciales y universitarias granadinas, quien hizo un examen exhaustivo y pormenorizado de la obra, cual si de un cirujano plástico se tratase, siendo implacable en su crítica -que fue finalmente positiva, aunque puso algunos peros-, teniendo a Miguel en vilo hasta última hora; puesto que, aunque su texto lo traía escrito, no perdió ocasión de improvisar (con buena memoria) muchos de los avatares y protagonistas de la novela, no sin antes ponernos en cuestión, sincerándose que siempre ha desconfiado de los autores noveles, cuando hoy en día todo el mundo escribe y publica libros tan alegremente; por eso, nos dijo: «que conforme fue leyendo la novela se dio cuenta de la tremenda altura literaria que tenía, con cuatro personajes principales y otros tantos secundarios, siendo todos protagonistas al contar la historia a su manera, mediante un entramado inteligente de situaciones y personajes varios, con escenarios interesantes y diferentes, empezando por la Safa de Úbeda y pasando una y otra vez por París, Madrid y Bahía Blanca (Argentina), con un claro viso de verosimilitud siendo posiblemente inverosímil…


Luego, María del Mar, fue explicándonos muchas cosas y detalles interesantes, empezando por decirnos que ella era la que le había ofrecido a Miguel Pasquau la presentación de su libro en Sevilla, porque se la debía, ya que él le presentó su única novela «que no le llega a ésta ni a la altura de los zapatos», dijo textualmente; y porque su tío Paco Ramírez Gallego (Paco Ramos, en la novela) al que tanto amaba, hermano de su padre, que tiene sus cenizas mortales en Úbeda (al igual que sus padres que también están enterrados allí, por su expreso deseo ya que pasaron, en la Ciudad de los Cerros, los mejores años de su vida) y que fue el principal impulsor, animador y suministrador incasable de información sobre el París de los exiliados españoles, tras la guerra civil del 36. Ella leyó trozos de textos o frases inigualables de la novela que se presentaba para demostrar la altura intelectual que contiene, por su visión poliédrica o cubista de la historia, con referencias literarias de altura, etc. Se nos sinceró al comunicarnos que fue la primera seguidora incondicional de Galia Lenoir en Twitter, que ya tiene 3200 seguidores. Terminó por regalarle en mano una carta que abriría con delectación Miguel en cuanto pudiese.


Finalmente, cogió el testigo de la presentación el autor y con su idiosincrasia tan característica, su bonhomía demostrada, su cálida voz, con sus muchas tablas en escenarios diferentes, así como su manera de expresarse tan coloquial y acertada, dio las gracias a sus dos compañeros de mesa (y al público asistente), expresando que aceptaba las críticas y la disección tan exhaustiva que habían hecho de “Aunque todo se acabe”, lanzando un «Te quiero» sonoro y sincero a María del Mar. Miguel se disculpó con ella pues iba a regalarle un pendrive con montones de sonidos, imágenes y recuerdos de su amado tío, pero tuvo la fatalidad de habérsele roto el ordenador y se lo daría en cuanto pudiese.
Se reafirmó en que es un escritor «aficionado» y que -al igual que cuando se aprende un idioma- para escribir una novela hay que echarle mucha cara y creérselo… Quiso explicarnos algunos entresijos de cómo se forjó y quién fue su animador principal (el tío de María del Mar), que le proporcionó libros, discos, vídeos, visitas y todo tipo de material para que Miguel se hiciera una idea de lo que era el París de la posguerra española, que no el París que él conoció en los años 90 del siglo pasado, cuando él estudió allí; pero la Covid se lo llevó desgraciadamente cuando él hubiese sido su primer presentador, aunque el texto de la novela sí que lo conoció…


Eran las 9 de la noche cuando cortó en seco su discurso, que tan bien sabe improvisar, aunque siempre tomando notas de las preguntas o afirmaciones de sus contertulios para luego irlas aclarando o mejorando. Alguien dijo que a las nueve y media cerraba la casa en la que estábamos y todos los allí presentes queríamos tener un libro con su expresa y acertada dedicatoria de este autor ubetense, que de casta le viene al galgo, ya que su padre, Juan Pasquau Guerrero (muerto prematuramente), demostró con sus libros y artículos en los principales diarios de la época la gran altura literaria y humana que alcanzó en vida; aunque luego, tras su muerte, gracias a Dios, su viuda e hijos hayan sacado a la luz su inmenso legado humano, cultural y literario.
Miguel tuvo palabras de agradecimiento público (y escrito en “aclaraciones y agradecimientos” de la novela) hacia mi persona, por haber sido su acompañante de aquel día señalado en que visitamos toda la Safa de Úbeda, y con especial esmero la Cripta del Padre Gómez, en donde descubrió la doble lápida de con dos fechas diferentes; y cuya historia tuvo que podar -por indicación de su editora- para que no se metiera su novela en más de 900 páginas. Y el personaje Galia que se salió de la novela: y ahí sigue en Twitter esperándonos…


Yo, como me tenía que marchar urgentemente por mis deberes “abueliles”, tuve la suerte de que me colase una amable señorita, por lo que pude llevarme a casa el libro (que leeré fervientemente, en cuanto pueda), con esta amable y aguda dedicatoria:

“A Fernando, que estuvo en esta novela desde el principio y, que comparte conmigo la herencia de Safa”.

La guardaré en mi extensa biblioteca cual presea preciada. Yo, así mismo, debo agradecer a Mariano Rus Pérez, portero de la Safa de entonces durante muchos años, su amabilidad y presteza para proporcionarnos acceso a todas las dependencias del pueblo Safa-Úbeda que visitamos ese día Miguel y yo. Y que fue el principio de esta fenomenal novela…
Cuando salimos de nuevo a la calle, la noche se había hecho dueña y señora del alegre y vivo orbe sevillano, mientras volvían a resonar en mis oídos las doctas palabras escuchadas, incrementándoseme las ansias de lectura y disfrute de“ Aunque todo se acabe”


Sevilla, 25 de octubre de 2021.
Fernando Sánchez Resa


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