Valdés Leal

En la soleada y apacible mañana de aquel miércoles, 16 de febrero de 2022, gracias a la deferencia de Distrito Casco Antiguo, un escogido grupo de vecinos ávidos de cultura y conocimiento tuvimos la suerte de realizar la ansiada visita guiada, aprovechando que en el Museo de Bellas Artes de Sevilla había una Exposición temporal de Juan de Valdés Leal (1622-1690) desde el 2 de diciembre de 2021 hasta el 27 de marzo de 2022, con motivo del cuarto centenario de su nacimiento.
Nos acompañó nuestro guía Antonio Montaño, avezado y experimentado en estas lides, pues en hora y media nos proporcionó un paseo cultural provechoso y entretenido con su prosapia artística.


Tras pasar lista y darnos los auriculares para que la visita fuese productiva para nosotros y silenciosa para el resto de visitantes, penetramos en la primera sala, en donde hizo una pequeña introducción sobre Valdés Leal y los cuadros o figuras que íbamos a visionar que, como es lógico, no podrían ser todos con explicación pues, entonces, la visita duraría todo el día o más. Recordó que su obra, en la actualidad, se encuentra dispersa por diversos museos y colecciones de España y el extranjero. También nos aclaró que -en Sevilla- ha habido otras exposiciones anteriores, aprovechando distintos aniversarios: Francisco de Zurbarán; Diego Velázquez; Alonso Cano; Bartolomé Esteban Murillo y, que esta vez, aprovechando el 400 aniversario de su nacimiento, le tocaba a Valdés Leal, último representante de la escuela barroca, en la escuela sevillana de la segunda mitad del siglo XVII.
Tuvimos la oportunidad de contemplar diversas obras que muestran su verdadera dimensión creativa como pintor y artista utilizando su desbordante fuerza creadora mediante el empleo de todos los recursos y técnicas que tuvo a su alcance.


Lo que pretendía esta exposición era dar una visión actualizada del artista, gracias a las últimas investigaciones, que transformó los principios del estilo pictórico barroco sevillano de su época. Su personalidad e individualidad determinaron su estilo teatral puesto al servicio del gesto y la expresión; y la reflexión acerca de los rasgos más distintivos de Valdés Leal, un dibujante excepcional en la escuela sevillana del XVII.
Valdés Leal parece haberse quedado un poco en la sombra de estas tres figuras que la historia tanto ha ensalzado: Velázquez, Murillo o Zurbarán, porque sobre el sevillano han pesado durante demasiados años una serie de tópicos, el más conocido es el que lo señalaba como “pintor de los muertos”.


Esta redefinición de la figura del pintor sevillano, sobre su obra y recientes atribuciones, se concreta en las 88 piezas seleccionadas para la exposición, 65 de ellas préstamos de colecciones nacionales e internacionales y 23 del propio museo. Entre las primeras, destacan obras provenientes de la National Gallery londinense, el Museo del Prado, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, la Hamburger Kunsthalle, la Catedral de Sevilla y el Hospital de la Caridad.
Estas piezas se distribuyen en tres secciones temáticas. La primera de ellas centrada en la pintura y titulada ‘El pintor de la imaginería’, rompiendo los cánones establecidos al introducir arquitecturas en sus composiciones.
Esas obras permiten ver la consolidación de la madurez pictórica de Valdés Leal, artista deudor en sus inicios del primer Velázquez y Antonio del Castillo, pero que evolucionará hacia un estilo más teatral y arquitectónico después de una visita que realizará entre 1655 y 1656 a Madrid, donde tendrá acceso al trabajo que realizaban Francisco de Herrera el Mozo y los hermanos Rizi.
Tras asimilar estas influencias, el pintor sevillano comienza a desarrollar un camino marcado por la expresividad del movimiento, a la búsqueda de la acción, la expresión y el gesto, propios de la cultura teatral, de la que toma también el interés por presentar una escenografía, lo que le lleva al componente arquitectónico y a profundizar en la perspectiva.
Buen ejemplo de ello sería el óleo “El sacrificio de Isaac”, propiedad de un coleccionista particular, que muestra un avance en el barroquismo en una composición construida en equis y que define un camino diferente a Murillo.
Alrededor de este último motivo destaca el lienzo “Inmaculada Concepción con dos donantes”, de la National Gallery, una composición muy diferente a las realizadas por Murillo, cuya “Inmaculada Colosal” cuelga justo en frente.


La sección se completa con todo un apartado dedicado al Hospital de la Caridad, corporación a la que estuvo muy vinculado el artista como «portavoz pictórico» de la religiosidad de Miguel de Mañara. Ahí cuelga una de sus obras más emblemáticas, “Finis Gloriae Mundi”, junto a otra vanitas que evidencia, por los libros que recoge, la amplia y variada formación intelectual que tenía el artista.
La segunda, El genio creador, exhibe dibujos junto a su trabajo como grabador y diseñador, especialmente los diseños de enormes decorados efímeros que realiza para la catedral de Sevilla con motivo de la canonización de San Fernando, a quien retrató en un gran óleo (334 x 210 centímetros) que pintó para la catedral de Jaén.
Aquí se puede apreciar su maestría en el dibujo a través de la quincena de obras seleccionadas para esta muestra.
Mientras que en la tercera parte se centra en las series que realizó para órdenes religiosas, en las que a menudo participaba su taller, del que también formaron parte su hija Luisa Morales, de quien pueden verse tres aguafuertes y la policromía de una escultura de Roldán, y su hijo Lucas Valdés, de quien se muestra una pintura en un reloj nocturno que perteneció al cardenal Spínola.

El itinerario concluye con algunas de las series que realizó Valdés Leal con destino a conventos y órdenes religiosas para decorar altares y retablos, como los realizados para la Casa Profesa de la Compañía de Jesús y el Monasterio de San Jerónimo. De esta última se incluye “San Jerónimo disputando con los doctores”, un cuadro que salió de España cuando la desamortización y que, tras regresar a una colección particular, se expone por primera vez.
No es el único ejemplo, ya que se muestran también por vez primera también una “Predicación de San Juan Bautista”, perteneciente a la Diócesis de Cádiz y Ceuta, y un “Cristo yacente” recientemente atribuido al arista que se conserva en la iglesia de Santa Cruz de Sevilla.
También hay que destacar que la muestra no descuida los trabajos que realizó Valdés Leal, en compañía de su hijo Lucas Valdés y su taller para los frescos y el diseño iconográfico del Convento de San Clemente, el Hospital de la Caridad y el Hospital de los Venerables, sede de la Fundación Focus y en cuya sacristía se localiza una obra maestra como “El triunfo de la Santa Cruz”.
Contentos, cansados y gozosos terminamos la exposición partiendo cada cual a sus domicilios o quehaceres cotidianos, pertrechados de una instructiva visita que habríamos de repetir particularmente cuando se terciase…
Sevilla, 18 de junio de 2022.
Fernando Sánchez Resa

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